domingo, 6 de mayo de 2012

Sufrimiento, angustia y triunfo

Cada una de las casas de los miembros del José Luis Saso tenían un día especialmente marcado en rojo en el calendario. El partido contra el Sur, al que fueron capaces de derrotar en la primera vuelta, marcaría el devenir del equipo. La derrota ponía muy seriamente la soga del descenso al cuello del club, mientras que el triunfo inyectaría moral y elevaría las posibilidades de permanencia.

El equipo estaba citado a las 17.15 del sábado para afrontar con garantías el vital encuentro. Las bromas iniciales concluyeron a la entrada en el vestuario, pues la concentración se percibía en cada uno de los rostros de los jugadores. Allí, Víctor dio una noticia que minó la moral de sus chicos: Edgar estaba al borde de la muerte y le quedaban pocas horas de vida. Este anuncio motivó a los franjinegros, deseosos de dedicar una victoria a su querido pelón.

Nadie esperaba lo sucedido a continuación, pues el entrenador advirtió que el equipo Aficionado, muy justo de efectivos, necesitaría a tres juveniles para cumplir el cupo y no ser eliminidos durante dos años. Por lo tanto, Moreno dejó sin vestir a Miguel, Tuqui y Niñas. En la pizarra aparecían los nombres de Juan en puerta, defendido por Jorge, David, Xufo y Pablón. Delante de ellos un doble pivote con Mikel y El Gran Timonel, dado que la responsabilidad ofensiva recaía en Dani en banda diestra y Hugo, Héctor y el recuperado para la causa Morro con libertad de posición entre ellos. A destacar la actuación de Mikel, que con una tendinitis seria en la rodilla forzó para ayudar a sus compañeros.

Bajo un cielo primaveral que alternaba sombras con un sol cegador, Moreno era acompañado por Viruta y Rivera para presenciar un partido que comenzó impreciso y sin orden, en el que cada equipo trataba, con nulo éxito, dar tres pases seguidos. Era la Sur la que llevaba el orden en esos primeros compases, hasta el punto que en una imrpecisión de la zaga hicieron el primer gol, poniendo los nervios a flor de piel en los franjinegros, hasta el punto que Carlitos trató de hacer la jugada de su vida a continuación desde el medio del campo.

Por fortuna, el robo de balón no acabó en 2-0, pero a punto estuvo en una clara ocasión de gol. Poco a poco fue recobrándose la calma, y los visitantes fueron llevando peligro a la meta de los rojos, cuyo portero, acosado por el Frente Saso, se puso como un flan en momentos clave del encuentro.

El peligro llegaba a la meta local mediante los proyectiles que la Catapulta Cubillo enviaba al área rival, cual peligrosos saques de esquina. En uno de sus aéreos pases, Mikel aprovechó una indecisión de la zaga para meter su amplia cabeza e igualar a uno el tanteador.

La primera parte parecía haber cambiado las tornas, pues los de rayas azules y negras tomaron el control y con un juego directo consiguieron adelantarse con un gol de Hugo, que entró desde la banda derecha y chutó ajustado a la cepa del poste, para alegría de sus compañeros.

Ese gol tranquilizó a los visitantes, que vieron como el peligro llegaba a su meta en un mano a mano parado por Juan y un potente disparo de falta que un pelirrojo enloquecido envió al travesaño. 1-2 y al vestuario, por fortuna para los neroazurri. En la caseta se juntó lo más poderoso del club, Luis Saso y su hijo Borja acompañaban a Víctor, formando una troika que aconsejó y corrigió detalles a los futbolistas. La consigna era clara, intentar tener el cuero y no fallar ni en defensa ni en ataque.

La segunda parte comenzó con susto, pues en un balón dividido Juan atrapó el esférico pero se llevó elr ecado del 9 rival, que dejó el pie en la cabeza del portero. Tras un mareo y unos segundos de reposo, todo volvió a la normalidad, aunque ciertas gotas de sangre impregnaron el guante del arquero.

Los minutos pasaban y el Saso tuvo la oportunidad de tomar una ventaja definitiva, pero primero una imprecisión entre Morro y Héctor y luego Dani, que marró una ocasión clara delante de la portería y sin guardameta, enviándola al larguero, impidieron el gol.

Viruta contó con 30 minutos para darle otra chispa al partido en sustitución de un exhausto Mikel, que con una seria lesión lo dio todo sobre el tapete. El achaparrado extremo inetntó desbordar a su par, con éxito, si bien sus pases no eran acertados y no acababan en ocasión clara.

Esta vez eran los rojos los que atacaban a un Saso que se protegía como los grises de los maquis. Las incursiones por banda las detenían Jorge y Pablo, mientras que David y Xufo cortaban toda llegada central. Solo era a balón parado la baza de los lcoales, si bien Juan se mostró inexpugnable valiendo sus dos metros de altura.

Morro dejaba su puesto a Rivera, encargado de dificultar la salida de balón de un Sur que atacaba sin cuartel ante la espartana defensa de los franjinegros. Las fuerzas decaían y a punto estuvo de igualarse la contienda en un duelo entre el delantero y Juan. El espigado portero detuvo el tiro, pero cuando el balón agonizaba en su camino al gol, David apareció imperial para mantener el triunfo. Al poco Dani dejaba su lugar a Baúl, a fin de mantener el resultado.

El encuentro agonizaba y el corazón se detuvo cuando Héctor, inocentemente, pegó una patada en su afán por despejar el balón a un rival. El árbitro, muy correcto en el partido, no señaló nada y el partido murió con nuevas llegadas aéreas biend espejadas por la sobria zaga local.

El silbido final dio lugar a una piña y una alegría brutal, además de tres puntos fundamentales para la salvación del club. En el próximo encuentro, contra Boecillo, el triunfo sigue siendo vital para seguir en primera división.


EL DANDY:

La defensa. No permitió grandes ocasiones a los locales.

EL CRACK:

Mikel. Su gol y su esfuerzo fueron de suprema importancia para la victoria.

EL DURO:

El 9 rival. Dejó la bota en la hermosa cara de Juan.

VAYA DÍA:

Dani. No estuvo muy acertado por banda.

EL KRAKEN:

Todo aquel que no crea que este equipo es de Primera.




JN13












miércoles, 2 de mayo de 2012

El fútbol es así

Es la reválida. Era el momento de avanzar y conseguir tres valiosísimos puntos contra la Medinense, para conseguir mantener el sueño de la primera división. Sabedores de que en la ida, con un campo prácticamente impracticable y un frío digno de sobaco de yeti, la derrota fue de 2-0, los franjinegros afrontaban con ilusión un partido fundamental para sus aspiraciones.

No existía otra alternativa a la victoria para huir del pozo del descenso. El objetivo era más factible gracias a la progresiva desaparición de las temibles lesiones, pues Viruta volvía, y por fin había cambios en el banquillo, como en las últimas jornadas.

Edgar fue el encargado de dirigir al equipo desde una hora antes del encuentro, pues su homólogo Víctor estaba durmiendo la resaca. El simpático alopécico se puso el mono de trabajo y arengó hasta la saciedad a sus pupilos, sabedor de que un equipo que sale motivado tiene más posibilidades de triunfar. Con el propósito de vencer a los rivales, el once del Saso lo conformaban Miguel bajo palos, Tiñas en el flanco zurdo como defensa, pues Jorge retornaba a su posición de lateral. La dupla de centrales era la eterna David y Rubén. El centro del campo era para Dani, Mikel y El lechón rubio. La delantera la ocupaban Héctor, Tuqui y Viruta. Curioso fue el comentario de Edgar al mencionar que Viruta era más capaz que Tuqui, en un arrebato de sinceridad.

La contienda arrancaba mientras Jesús, Rivera, Javi Pérez, Santi y Juan esperaban su turno en el duro banco. El dominio inicial era para los bravos locales, conscientes de la relevancia del partido, si bien los primero minutos del encuentro se caracterizaron por la gran labor táctica de ambas escuadras, lo cual impidió que hubeira llegadas significativa a áreas.

Por fortuna, Víctor llegó para poner fin a la anarquía que su compañero había sembrado, y fue a los pocos momentos de su aparición cuando Mikel, en uno de esos goles que marca con el corazón, hacía efectivo el gol. 1-0 y Juan veía cómo su sueño se hacía realidad, pues aseguró que esa noche lo había soñado. La ventaja era fiel al fútbol que se practicaba, pues por primera vez en mucho tiempo el Saso jugaba como sabe, tocando el balón. La misma gárgola pudo aumentar el tanteador con un precioso disparo que restalló contra el larguero, cual cinturón en lomo de Pablo. Lástima ese chut, pues pudo significar un punto de inflexión para el devenir del duelo.

Los cachorros de Josele seguían siendo superiores, tanto en zaga como en vanguardia, por lo que el peligro lo llevaban los locales hacia la meta medinense. Justo antes del descanso, Tuqui iracundizó a Héctor con un disparo al cuerpo del arquero, en detrimento del 9, en posición privilegiada para el gol.

La dupla de entrenadores llegó al vestuario con las ideas muy claras, seguir tal y como se estaba jugando y plasmar la superioridad defensiva en una victoria. Poco más había que decir dado el compromiso de los jóvenes futbolistas.

Y de nuevo la diosa Fortuna apareció, pues a los 5 minutos tras el asueto Héctor agarró un cuero a pase de Viruta, asistente por partida doble, y lo introdujo para duplicar la ventaja. Gran labor por banda de Viruta, siempre incisivo y veloz.

La felicidad se adueñaba de Los cerros y todo hacía presagiar el ansiado triunfo local. Sin enbargo, un despiste en medio campo conllevó un envío profundo que el delantero rival no dudó en meter en portería. De nuevo aparecían los sudores fríos y los miedos en la mente franjinegra, muy castigada por la desgracia en los últimos tiempos.

Y así fue, porque en un error de marca el 2-2 se adueñó del electrónico gracias a un preciso remate de cabeza a la salida de un córner, donde el Saso estaba demostrando seguridad.

El partido volvía a abrirse y los cambios intentaban refrescar el duelo. Jesús, Santi, Rivera y Javi Pérez saltaban al tapete para buscar el ansiado gol, si bien no gozaron de ocasiones claras para decantar el triunfo, dado que el partido llegó a ser bronco y con mucha tensión, con la adrenalina a flor de piel.

El Saso atacaba con más corazón de cabeza, tratando de resistir a la ausencia por lesión de Xufo, con una microrotura que lo impidió seguir jugando. Quizá por ello a punto estuvo la Medinense de culminar la remontada, pero el envío lamió el larguero.

Ya estaba todo vendido, pues cuando el silbato del árbitro indicó el fin de los 90 minutos, el empate a 2 seguía reflejándose en los ojos de unos jugadores sabedores de que habían dejado pasar una ocasión de oro. Con todo, nadie va a bajar los brazos, sino que es momento de seguir soñando por la victoria.



EL DANDY:

Héctor. Su gol y su visión de juego permitieron llegar a ir con ventaja en el tanteador.

EL CRACK:

Mikel. Su amplio despliegue físico, junto a su gol, es muy de agradecer cuando algo va mal.

EL DURO:

Jorge. Se encaró, presa de los nerviso, con algún miembro de la Medinense.

VAYA DÍA:

Víctor. Dejó desvalidos a sus chavales.

EL KRAKEN:

Todo aquel que no crea que el Saso es de Primera División.



JN13




lunes, 23 de abril de 2012

El azar esquiva a los franjinegros

Cada partido es más importante que el anterior. Ese es el mensaje claro que los entrenamientos y charlas técnicas reflejan al vestuario del Saso. En uno de lo momentos más difíciles de la historia de este club, los juveniles tratan de sobrevivir a una campaña en la que las lesiones han provocado esta peligrosa situación.

Los indicios eran positivos para el equipo, pues las lesiones dejaban de lado su negra influencia, por lo que Víctor, dada la ausencia de Edgar por resaca, podría realizar por vez primera una convocatoria, fuera de la cual dejó a su hermano Guille. La cita era el sábado a las 17 horas, poco antes de un Clásico que no cabía en la mente de los concentrados visitantes. El once dispuesto a ganar al Betis lo integraban Miguel en meta, defendido por Pablón, David, Rubén y Piñas. En la medular Dani y Carlitos por detrás de Mikel, y en punta de lanza Tuqui, Hugo y Héctor.

El colegiado indicó el inicio de la contienda y ambos equipos procedieron a atacar la meta contraria, si bien los locales tuvieron más presencia con el balón. Bajo un cielo primaveral, capaz de alternar un espléndido sol con una súbita ventisca, el duelo se desarrollaba sin atisbo de debilidad. Un córner a los pocos segundos a punto estuvo de subir un tanto al luminoso, pero Pablo marró la ocasión.

Mientras el banquillo, con Moreno a la cabeza, se mordía las uñas hasta el codo, los franjiverdes llevaban peligro a una eficiente zaga local, que despejaba con éxito las ofensivas rivales. Igual patrón seguían los locales, basándose en una rápida línea defensiva para abortar los ataques del Saso. En una veloz transición ofensiva, y tras un despiste visitante, el Betis lograba marcar el primero de la tarde.

Los ánimos no decaían en la entente visitante, que siguió llevando peligro a balón parado y sin descanso a la meta rival, hasta que en el minuto 25 Xufo cabeceaba a las mallas un gran córner lanzado por El lechón de la Dehesa, Carlitos.

Nada hacía presagiar que el árbitro iba a influir en el devenir del encuentro, si bien a la media hora de partido Hugo, disconforme con dos faltas no pitadas hacia su persona, se dirigió hacia el trencilla. Todo parece indicar que lo ofendió gravemente, pues no dudó en expulsar a Hugo y dejar a los neroazurri con 10 sobre el campo.

Esto fue un grave shock, pues si ya el partido se antojaba difícil, la inferioridad numérica ponía sobre la mesa unas cartas muy inadecuadas. El espíritu de los de José Luis Saso no decayó y consiguieron mantener la igualada hasta el tiempo de descanso, pese a las ofensivas de los locales.

En el vestuario Víctor tomó las riendas de la situación y modificó el sistema de juego en favor de un planetamiento que aprovechara más el centro, en detrimento de las bandas. La responsabilidad recaía en Carlitos, que cuajó un óptimo partido, y en Héctor, fundamentales a la hora de distribuir el juego y crear peligro a la meta del Betis. De nuevo se iniciaba un partido vibrante y con muchas llegadas a ambas áreas, aunque sin excesivo peligro, en las que destacó un cabezazo de Pablo a la salida de un córner.

La labor desde el banquillo continuaba y Rivera debutaba en el club sustituyendo a un exhausto Gandul Riñas, que agradeció sentar sus posaderas tras un partido de gran derroche físico. Rivera gozaría de unos 35 minutos para iniciarse en el club, aunque evidenció una severa falta de ritmo

Por fin había un banquillo conmúltiples recursos, así que Víctor aprovechó la baza de Morro, progresivamente recuperado de su lesión, para llevar al área un peligro que Tuqui no había conseguido crear, pese a que su encuentro fue de los mejores de los últimos tiempos. El espigado delantero gozaría de 25 minutos para levantar el resultado.

Pese a la actitud de los aguerridos visitantes, que con 10 resistían las acometidas locales, Pablo se lanzó al suelo a detener un balón con su cuerpo. El trencilla interpretó pena máxima, pese a las protestas del zurdo, y lo castigó con una quinta amarilla que lo impedirá enfrentarse a la Medinense. El jugador del Betis no se puso nervioso y puso la ventaja de nuevo en Canterac.

La raza de los franjinegros no tiene límites. Eso parecía decir un equipo que nunca se rindió y siguió empeñado en demostrar que es equipo de primera división. Mikel, que de nuevo ejecutó un gran despliegue sobre el campo, aprovechó un cuero suelto en el área para subir la igualada al electrónico y elevar el optimismo del equipo.

El gol levantaba los ánimos e invitaba a la épica remontada, que llegó a olerse y a rozarse con la punta de los dedos. Carlitos recibía una prolongación de Morro y se plantaba en área rival con el esférico en los pies, si bien algo trastabillado por el defensor del Betis.

Como es habitual en él, no buscó el disparo sino la asistencia, en beneficio de Héctor, cuyo disparo fue repelido bajo palos por el defensor, que evitó el triunfo visitante.

El contraataque no se hizo esperar y los dioses del fútbol, muy enemistado con el José Luis Saso, hicieron que un balón que se paseó por el área acabara en las mallas del arco y pusiera el 3-2 a falta de 5 minutos para el pitido final. En una última intentona, Pablón y Dani dejaron su puesto a
Santi y Jesús para ir en busca de un valioso punto.

Ya con el Saso acosando la portería local, una nueva ofensiva al contraataque dispuso la definitiva ventaja por dos tantos en el luminoso de Canterac, que vio como un nuevo tren por la permanencia pasaba sin ocupantes franjinegros a bordo.

Los ánimos no decaen en la familia del Saso, conscientes de la importancia de mantener la unión para sumar y salir del negro pozo. De momento, los empates de Sur, Parquesol y Laguna arrojan un atisbo de esperanza a un Saso que sigue dependiendo de sus triunfos para mantenerse en la élite.


EL DANDY:

Carlitos. Su visión de juego y sus ganas de ganar lo elevaron por encima de sus compañeros.

EL CRACK:

Mikel. Tanto por su gol como por su sacrificio, merece ser reconocido.

EL DURO:

Edgar. Alegando ciclo menstrual decidió quedarse en casa.

VAYA DÍA:

Hugo. Su exceso de pasión dejó cojo al equipo y lo hará de cara al próximo encuentro.

EL KRAKEN:

Todo aquel que no se deje la piel sobre el campo para evitar el descenso.



JN13

lunes, 2 de abril de 2012

Saso convence pero no vence

Cuentan los cánones del fútbol que en ocasiones no es preciso ser el mejor, el más rápido, el más técnico para ganar un partido. El Saso era consciente de la necesidad de puntuar contra los líderes de la clasificación, el siempre difícil Pincia.

Las bajas siguen azotando al club franjinegro, pues a la ristra de lesionados se unían el estudioso Jesús; Juan, que jugó con los Aficionados la tarde anterior y Carlitos, que fue a Italia en busca del esquivo amor. La nota positiva para el club era la recuperación de Baúl Trillas, que superó con éxito una rotura fibrilar.

Después de la derrota contra el Íscar se vivía un ambiente de concentración y anhelo de triunfo en el vestuario de los Cerros. El trabajo psicológico de Edgar y Víctor parecía dar fruto en la escuadra neroazurra, cansada de una situación negativa en las últimas fechas.

La dupla técnica había decidido apostar por Miguel en puerta, Pablo, David, Xufo y Jorge en retaguardia; un doble pivote en el que Dani acompañaba a Mikel; por delante Héctor, Tuqui y Guille y como punta de lanza Álvaro, representante de la cantera, que completó una buena actuación. Este era el once que quería ganar a los líderes y dar un paso adelante en la clasificación. En el banquillo esperarían su momento Pinipón y Santi.

La contienda comenzó puntual a las 13 horas. El banquillo local lo lideraba Juan y su libreta, siendo Don Limpio y Moureno sus escuderos.

Los primeros compases del partido denotaban la intensidad de los chicos del Saso, reacios a perder un balón y no luchar por recuperarlo. La línea defensiva se mantenía seria y eficiente, despejando las acometidas visitantes. De medio campo para adelante destacaba Héctor, jaleado por un grupo de aficionados, que marcaba la diferencia con su juego de toque y velocidad. Un disparo suyo puso en aprietos al meta del Pincia, que suspiró aliviado al alejarse el cuero de su marco.

Ambos equipos generaban peligro con su juego atrevido, en el que el Pincia demostró su sitio en la clasificación con un pase en profundidad que el jugador número 9, con mucha clase, alojó en las mallas con un sutil toque de vaselina ante la salida de Miguel.

Duro varapalo ese gol antes del descanso, pues el encuentro destacó por su equilibrio y paridad de fuerzas, pues pese a su dominio el Pincia no merecía el gol. El Saso no perdió la cara a la primera mitad y el premio del gol llegó a pocos minutos de alcanzar el descanso. Guille controlaba un balón con la panza y, con el interior del pie, hacía llegar el cuero a la escuadra con cierta fortuna. Un lunático del banquillo afirmaba que la calidad de los Moreno es eterna.

El paso por vestuarios permitió a ambas ententes recuperar fuerzas e hidratarse, pues el sol se erigió como protagonista de la primera mitad. En la caseta la dupla técnica recordó la importancia de ser intensos y agresivos, pues el fútbol no es concebible sin meter el pie o sin correr a por un balón.

El segundo tiempo comenzaba con el valioso empate en el luminoso, que con 45 minutos por delante tendrían que multiplicar sus esfuerzos para detener las acometidas franjinegras. El Pincia demostraba que son buenos futbolistas y seguían poniendo en aprietos a una eficaz zaga local, muy ágil a la hora de detener el rápido juego de los visitantes.

El banquillo sufría con el empate, pues el punto era un botín precioso para la zamarra del Saso, de ahí la lucha y la brega de todos los integrantes del equipo para mantener el resultado, capaz de sobreponerse a un Tuqui que llegó a poner de los nervios a alguno de los participantes del partido. Su sustitución fue por Baúl, que entró en el tapete para aportar sangre fresca al tapete.

Héctor seguía dejándose el alma en las jugadas y en crear peligro a la meta del Pincia, en una destacable actuación hasta que sus eternos problemas físicos conllevaron su sustitución por Santi, que gozaría de unos 20 minutos sobre el campo.

Pero a perro flaco todo son pulgas, y las lesiones y las abjas están convirtiendo al José Luis Saso en un perro abandonado. La diosa Fortuna dio la espalda de nuevo y a falta de 10 minutos para el silbido final, una internada por banda daba lugar al 1-2 del equipo visitante, ante la frustración de los franjinegros, impotentes.

Los últimos minutos fueron un cúmulo de llegadas locales, como una dudosa cesión que el árbitro pitó, si bien anuló el gol del empate por extraños motivos. Con un Saso alborotado y ofensivo, el Pincia anotó dos nuevos goles que ahogaron el esfuerzo de 11 gladiadores sobre el coliseo de los Cerros.

Las próximas semanas, de celebración religiosa, permitirán recuperar efectivos y fuerzas de cara a un exigente tramo final de la temporada, en el que el Saso tiene que sacar muchos puntos si quiere dejar pasar el miedo del descenso de categoría.


EL DANDY:

Héctor. Su calidad es un factor decisivo que marcará el devenir del saso.

EL CRACK:

Jorge. Tanto de lateral como de interior recorrió la banda y se dejó la piel en el tapete.

EL DURO:

El señor de la grada que no paró de rezongar. Ángel Sanz tuvo que pararle los pies con su fina prosa.

VAYA DÍA:

Tuqui. Tiene que cambiar su actitud hacia el balón si quiere aportar cosas positivas.

EL KRAKEN:

Todo aquel que no crea en la salvación del C.D. José Luis Saso.



JN13